Cómo leer la etiqueta de un jabón o un ungüento artesano

Que un jabón esté hecho a mano no le exime de llevar etiqueta. En la Unión Europea, cualquier cosmético que se vende —también el de un pequeño taller— tiene que decir qué lleva y quién responde de él.
La lista de ingredientes
Suele ser lo primero que desconcierta. Los ingredientes no van en castellano, sino con la nomenclatura INCI, un sistema internacional que usa nombres en latín para las plantas y nombres químicos o en inglés para el resto. La lavanda aparece como Lavandula angustifolia; el romero, como Rosmarinus officinalis; el aceite de oliva, como Olea europaea.
El orden importa. Los ingredientes van de mayor a menor cantidad, al menos los que superan el 1 %. Si la lavanda que da nombre al jabón aparece al final de la lista, lleva poca.
En un jabón saponificado verás nombres como Sodium Olivate: es el aceite de oliva ya convertido en jabón por la sosa. No es un añadido raro.
Los alérgenos de las fragancias
Los aceites esenciales contienen sustancias que a algunas personas les producen alergia. Por eso la etiqueta tiene que nombrarlas por separado cuando superan cierta cantidad: verás palabras como Linalool, Limonene o Geraniol al final de la lista. Su presencia no significa que el producto sea malo. Significa que, si tienes la piel sensible o una alergia conocida, debes mirarlo.
«Natural» no quiere decir «sin alérgenos». Una crema con aceite esencial de lavanda puede dar más problemas a una piel sensible que otra sin perfume.
El tarro abierto
Busca un dibujo pequeño de un tarro con la tapa levantada y un número dentro: 6M, 12M, 24M. Es el periodo después de apertura, los meses que el producto se mantiene bien una vez abierto. En un ungüento con aceites vegetales, pasado ese tiempo el aceite puede enranciarse aunque el tarro parezca igual.
Si el producto dura menos de treinta meses, la etiqueta tiene que llevar además una fecha de caducidad.
Lote y responsable
El número de lote permite rastrear una partida concreta si algo sale mal. La etiqueta debe incluir también el nombre y la dirección de la persona o la empresa responsable en la Unión Europea. Si un producto cosmético no lleva ni lote ni responsable, no lo uses sobre la piel.
Lo que no debería poner
Un cosmético no puede anunciar que cura, que trata enfermedades ni que alivia dolencias. Eso es cosa de medicamentos, que pasan por otros controles. Si una etiqueta o un vendedor promete que un ungüento «cura el eccema» o «quita el dolor de articulaciones», desconfía del producto.
Las hierbas secas y las velas no son cosméticos y siguen otras normas, pero el criterio es parecido: un manojo de salvia puede tener una larga tradición, y eso es lo que debe decir el vendedor, sin promesas.
Antes de usarlo
Con cualquier producto nuevo, prueba primero una cantidad pequeña en una zona pequeña de piel, por ejemplo en el interior del codo, y espera un día. Si aparece rojez o picor, no lo uses. Y si ya tienes un problema de piel, pregunta a tu médico o en la farmacia antes de probar nada.
Para que el producto te dure en buen estado, mira cómo conservarlo.