Bazar Esotérico

Cómo conservar hierbas secas, aceites y velas

Tarros de vidrio ámbar con cierre hermético llenos de lavanda, salvia y romero secos en una alacena de madera, junto a dos velas de cera de abeja

Lo artesano lleva pocos conservantes, o ninguno. Eso tiene una consecuencia directa: dónde lo guardas decide cuánto te dura.

Los enemigos son siempre los mismos. La luz, el calor, la humedad y el aire. Cada producto los sufre de una manera.

Hierbas secas

Una hierba seca bien guardada mantiene el color y el olor durante meses, mientras que la misma hierba olvidada en una bolsa de plástico junto a la ventana, al cabo de pocas semanas, huele a polvo y se deshace entre los dedos.

Los manojos colgados quedan muy bien en una pared, pero pierden aroma más deprisa y cogen polvo. Si los quieres a la vista, cuélgalos en un sitio seco y sin sol directo, y cámbialos cuando pierdan el olor.

Bichitos, telillas o moho: fuera el tarro entero.

La ruda, por cierto, se guarda aparte y se toca con guantes: puede irritar la piel.

Aceites

Un aceite vegetal con plantas maceradas acaba enranciándose. Se nota por el olor, que pasa de herbal a algo parecido a pintura vieja o a frutos secos pasados. Cuando huele así, ya no sirve para la piel.

Para retrasarlo, frasco de vidrio oscuro, bien cerrado y en un armario fresco, y nada de dejarlo en la repisa de la bañera, donde cambia de temperatura cada vez que alguien se ducha y el vapor se cuela por el tapón.

Los aceites esenciales puros son otra cosa. Son muy concentrados, se guardan con el tapón cuentagotas bien enroscado y siempre fuera del alcance de niños y animales. No se aplican puros sobre la piel ni se toman.

Jabones y ungüentos

El jabón artesano dura más si se seca entre usos, y para eso basta una jabonera con rejilla que deje escurrir el agua: un jabón que pasa la noche en un charco se deshace en una semana. Las pastillas que todavía no uses, en un cajón y envueltas en papel, no en plástico.

Los ungüentos se sacan con una espátula o una cucharilla limpia, no con los dedos. Cada vez que metes un dedo en el tarro metes también agua y bacterias. Respeta los meses que marca el símbolo del tarro abierto, explicado en cómo leer la etiqueta. Si el ungüento cambia de color, de olor o de textura antes de tiempo, se tira.

Velas

Las velas se conservan casi indefinidamente si no les da el sol, que decolora la cera y la ablanda. Guárdalas tumbadas o de pie, pero sin peso encima, en un sitio fresco. Las de cera de abeja a veces se cubren de una capa blanquecina con el tiempo; es normal en esa cera y se quita frotando con un paño suave.

Al encenderlas, recorta la mecha a medio centímetro, más o menos, y no las dejes nunca solas. Las que llevan hierbas incrustadas en la cera arden de forma menos regular, porque esas hierbas pueden prender. Colócalas sobre un plato resistente al calor y lejos de cortinas, estanterías y mascotas.

Una revisión al año

Una vez al año, abre los tarros, huele los aceites y mira las fechas. Lo que haya perdido el olor o haya cambiado de aspecto se retira. Sin pena.

Si notas una reacción en la piel después de usar cualquiera de ellos, deja de usarlo y consulta a un médico o a un farmacéutico.

También en esta web: Cómo leer la etiqueta de un jabón o un ungüento artesano